CCOO denuncia el bloqueo del convenio del campo extremeño por parte de la patronal agraria

convenio del campo

CCOO de Industria de Extremadura denuncia que el bloqueo del Convenio regional de campo por parte de la patronal agraria, impide atraer mano de obra al sector y perpetúa la precariedad laboral y los salarios indignos.

CCOO considera que hay que decir con claridad que el discurso de falta de trabajadores y trabajadoras en el campo no puede analizarse al margen de la realidad que vive el campo extremeño, marcada por salarios ajustados al mínimo, elevada temporalidad y unas condiciones laborales que en muchos casos no compensan el enorme esfuerzo físico que exige el trabajo agrícola.

Cada vez que se acerca una campaña agrícola se repiten los lamentos empresariales de falta de mano de obra de dificultades para cubrir las necesidades de las explotaciones agrarias y de la necesidad de atraer trabajadores y trabajadoras, especialmente personas migrantes. Sin embargo, nunca abordan la cuestión fundamental, que es qué condiciones laborales ofrecen a quienes sostienen con su esfuerzo la producción agraria extremeña.

Las organizaciones patronales se niegan a reconocer unas tablas salariales acordes con el Salario Mínimo Interprofesional

El verdadero problema del campo extremeño es el bloqueo permanente de la negociación del convenio colectivo por parte de las organizaciones patronales, que llevan demasiado tiempo impidiendo cualquier avance real pues incluso se niegan a reconocer unas tablas salariales acordes con el Salario Mínimo Interprofesional y con el esfuerzo que realizan miles de jornaleros y jornaleras. Hay que recordar que este convenio es el más importante de la región y afecta a alrededor de 65.000 personas.

Desde CCOO Industria Extremadura se exige a las patronales agrarias que abandonen su estrategia de bloqueo permanente y se sienten a negociar con voluntad real de alcanzar un convenio digno. No es aceptable que, mientras el coste de la vida aumenta y el trabajo en el campo sigue siendo uno de los más duros, se pretenda mantener unas condiciones salariales insuficientes.

El futuro del campo no pasa por competir reduciendo los derechos de las personas trabajadoras, sino por reconocer económicamente su trabajo. Si las patronales continúan negándose a asumir este compromiso, van a ser las principales responsables de que cada vez haya más dificultad para encontrar personas dispuestas a trabajar en las campañas agrícolas.

No se puede obviar que hay empresarios del sector agrario que pretenden mantener un modelo productivo basado en la disponibilidad permanente de personas vulnerables dispuestas a aceptar condiciones que difícilmente serían aceptadas en otros sectores económicos.

 

 

 

 

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