La sociedad por definición hace referencia a un conjunto de personas que se relacionan entre sí de acuerdo a unas determinadas reglas, y que tienen cosas idénticas que comparten (cultura, mentalidad, organización, historia pasada…); es la palabra actual, la que convierte a ese conjunto de personas en un grupo que única y exclusivamente comparte una hora, un lugar y situaciones temporales de conveniencia mutua,  puesto que  el resto de cosas que en un origen compartían ya no son relevantes, no afectan…el ser humano las ha borrado para pertenecer a un único conjunto que conforma su gran, gran EGO.

Es en ese momento, donde aparece el concepto de crear una perfecta telaraña, que aunque su inicio es en función de tu beneficio, también se convierte en tu cárcel favorita, donde mandas como moverte y a quién atrapas.

Al principio, te sabes todos los caminos y trampas (es obra tuya, ¿Cómo no?), aunque llega un momento que como todos los grandes inventos creados por el hombre, se descontrola. Es ahí, cuando ya no por su tamaño, sino por lo pegajoso de sus caminos, no te deja avanzar dando lugar a ese gran laberinto llamado vida, que se torna concéntrico para no conseguir encontrar la salida fácilmente.

No le eches la culpa a nada ni a nadie, ¡tú lo creaste para ti!. Lo mínimo es que sufras sus consecuencias, al fin y al cabo, sólo gracias a los errores es posible el aprendizaje.