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El Grupo Municipal Popular del Ayuntamiento de Navalmoral de la Mata hizo público la pasada semana un comunicado mediante el cual lamentaba que la primera urgencia de la aldesa morala hubiese sido subir el 2% a los funcionarios.

 

 

EL GRUPO POPULAR LAMENTA QUE LA PRIMERA URGENCIA DE LA ALCALDESA HAYA SIDO SUBIR EL 2% A LOS FUNCIONARIOS

El Grupo Popular de Navalmoral de la Mata está a favor de cualquier subida salarial merecida que beneficie a los trabajadores, funcionarios y empleados municipales. Pero resulta irresponsable que la medida más urgente de la alcaldesa haya sido aprobarla.

Demuestra una grave falta de sensibilidad social hacia los más vulnerables. Los que ya lo eran antes de la crisis o los que a consecuencia de ella están sufriendo los dañinos efectos de esta pandemia. No digamos de las familias que perdieron a alguno de sus seres queridos.

Utilizar el Fondo de Contingencia para pagar esta subida salarial y tratarla en medio de esta crisis con carácter de urgencia cuando había y hay familias que llevan meses sin cobrar o sin ingresar un solo euro en sus casas; cuando había y hay sanitarios y profesionales sin EPIs y sin test; atenta contra un básico principio de solidaridad y raya lo inmoral.

Esta subida se aprobó en abril, pero desde su tercer día llevábamos esperando las subvenciones destinadas a nuestros comerciantes, cuyo expediente no fue tramitado con carácter de urgencia. Así lo señala la propia Junta de Extremadura en su escrito de 5 de mayo al emitir su informe (en el que sólo se validan las ayudas a empresas de menos de 10 trabajadores).

Nos alegramos por los trabajadores municipales de nuestro Ayuntamiento. Merecen esa subida, como la merecen los profesionales que han estado dando la cara durante esta pandemia, en especial nuestros sanitarios. Lo que no se merece Navalmoral es que la única medida de urgencia dictada por la alcaldesa en esta crisis haya sido esta subida salarial, cuando vivimos otras necesidades prioritarias que no se tramitan con carácter urgente.

Aún siguen esperando nuestros empresarios, autónomos y trabajadores la ayuda prometida el 3 de abril para poder subsistir a esta situación. En este contexto, que sea esa la más apremiante urgencia y que se haga de tapadillo, supone una total falta de capacidad de diálogo y respeto hacia las Instituciones; una burla a los trabajadores -autónomos o dependientes- muchos de los cuales desde el 13 de marzo esperan otra respuesta del Ayuntamiento: ayudas para mantener negocios y puestos de trabajo.

Las instituciones representan y sirven a toda la ciudadanía entera. Pueden celebrarse a la mayor urgencia, sin tener que cumplir plazos. Su naturaleza, función y compromiso es de Servicio Público. Deben transparencia al vecindario, a la totalidad de sus administrados. Sin embargo, se prescinde de ellas y se imponen decisiones cuya urgencia no vemos.