
La Guardia Civil ha instruido diligencias contra un hombre, que ha resultado investigado penalmente como presunto autor de un delito de incendio forestal por imprudencia grave que, en la tarde del pasado 4 de junio, arrasó 34 hectáreas en una zona adehesada de encinas, matorral, jaras, monte bajo y pastos, dentro del término municipal de Mesas de Ibor.
Agentes del SEPRONA se personaron en el lugar del incendio para realizar la inspección y averiguar las causas por las que se produjo el incendio, logrando localizar el foco de dicho incendio. Además, observaron a un vehículo que circulaba por la zona y, tras identificar a su conductor, procedieron a inspeccionar el auto y en su interior encontraron una máquina de soldar junto a otras herramientas, entre ellas una radial y algunas más relacionadas con trabajos de soldadura metálica.
A su vez, cuando hacían la inspección ocular comprobaron que se estaba construyendo un vallado metálico en una de las parcelas de la zona de inicio del fuego, una tarea para la que se usaba una radial y soldadura.
Investigación
Mediante la investigación, comprobaron que estos trabajos carecían de licencia municipal y no disponían de las medidas adecuadas de protección ante incendios, como tener una zona limpia de material combustible alrededor, extintores o mochilas de extinción, cortafuegos, etc.
Los agentes también encontraron evidencias, en el punto de inicio del incendio, que relacionaban al conductor del vehículo indicado con el incidente, ya que estaba realizando las obras en la zona de inicio del fuego.
Por este motivo, el hombre ha resultado investigado penalmente como presunto autor de un delito de incendio forestal por imprudencia grave, al provocar un incendio forestal cuando realizaba, de manera negligente, labores de construcción.
El investigado y las diligencias policiales instruidas pasaron a disposición de la autoridad judicial competente.
Llamamiento urgente al cumplimiento estricto de la normativa para evitar desastres medioambientales
La Guardia Civil recuerda que los trabajos de soldadura y cortes con radial, están considerados actividades de riesgo de generación de incendios, ya que provocan el lanzamiento de partículas metálicas incandescentes (chispas), capaces de alcanzar el material combustible existente alrededor de la actividad y provocando un riesgo muy alto de incendio, por lo que su realización debe guardar unas medidas de seguridad establecidas en la legislación vigente.
Asimismo, la entrada en vigor el 01 de junio de 2026 de la ORDEN de 26 de mayo de 2026 por la que se declara la época de peligro alto de incendios forestales en el año 2026, obliga a extremar las medidas de prevención y regula el uso del fuego.
La nueva regulación establece un marco estricto que prohíbe determinados usos del fuego y somete el resto de actividades a un riguroso control administrativo. Dependiendo de la acción a realizar, los ciudadanos y profesionales deberán tramitar obligatoriamente una Autorización, presentar una Declaración Responsable o realizar una Comunicación Previa antes de iniciar cualquier trabajo o actividad en terreno forestal o su zona de influencia, estando todos los usos del fuego prohibidos cuando la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) determine que el índice de riesgo de incendios es Muy Alto o Extremo.

En las actividades que sí estén permitidas bajo regulación, es necesario extremar las medidas preventivas de seguridad
Para aquellas actividades que sí estén permitidas bajo regulación, será necesario extremar las medidas preventivas de seguridad y respetar el condicionado que consta en las declaraciones responsables, comunicaciones o autorizaciones. Asimismo, se recuerda la importancia de activar los planes de autoprotección en las zonas de interfaz urbano-forestal.
Ante las variables condiciones meteorológicas actuales y la gran acumulación de combustible vegetal en los montes, se hace un llamamiento urgente a la responsabilidad individual y al cumplimiento estricto de la normativa para evitar desastres medioambientales, para no incurrir en una imprudencia grave, que provoque un desastre medioambiental.
Se insiste en que un solo descuido puede tener consecuencias devastadoras para el patrimonio natural, por lo que la seguridad del monte dependerá de la prudencia y de la implicación de toda la sociedad.









