• ¡Qué vestido más bonito! – Exclama ella con una media sonrisa.
  • Sí, es precioso, gracias – Respondo con cara de asombro al comprobar que el cumplido venía de la ex mejor amiga de mi hermana.
  • Te queda genial, me alegra mucho verte tan guapa, quizás el vestido está un poco pasado de moda, pero te queda fenomenal… ¿Has adelgazado? – añade jugueteando con su pelo.
  • Bueno…en realidad lo compré solo porque me gusta el color azul y la verdad que el precio me parecía una ganga, yo no soy de seguir mucho las modas – contesté riendo y provocando en ella una mirada de cierto “rencor”.

Esa chica terminó la conversación con una sonrisa fingida y un adiós en un tono que nada tenía que ver con el inicio de nuestra corta conversación.

Yo no entendí muy bien dos cosas; la primera es por qué había decidido hablarme (nunca tuvimos mucha relación y por lo que tengo entendido no acabó la relación con mi hermana todo lo cordial que debería, lo único que sé es que quería realizar los mismos estudios que yo, que me preguntaba mucho, pero que no sé porqué finalmente no los terminó) y la segunda es el motivo que eligió para hablarme, o cómo comenzando por un cumplido, me hizo sentir una condescendencia y cierta sensación de juicio hacia mí por un simple vestido.

De este fragmento de conversación podemos preguntarnos si la primera chica siente envidia sana por la segunda, puesto que al parecer envidia el vestido de la chica, pero se resarce con piropos, buenas expresiones y buenas palabras. Pero para llegar a una conclusión, debemos tratar el concepto de envidia y de sana.

La envidia es una emoción ligada a la percepción del bien de una persona provocando un sentimiento negativo de malestar, rabia o tristeza. Con frecuencia se considera a la otra persona culpable de esa sensación de malestar. Por otra parte, algo sano es algo que debería ser saludable, con lo que se puede afirmar sin lugar a dudas que la envidia nunca puede ser sana.

¿Por qué usamos estos términos? La respuesta es sencilla, quien dice sentir envidia sana lo hace por enmascarar la verdadera envidia con este eufemismo, ya que no suele ser políticamente correcto su reconocimiento; y la persona que realmente se alegra de tus logros o posesiones, no siente envidia sana ni de ningún tipo, simplemente no sabe expresar lo que siente,  y de ahí que use esa expresión. Lo que realmente siente por ti es la admiración por lo que has logrado, a la vez que anhelo o deseo de poder llegar algún día a poseerlo, sin la necesidad de sentirse mal porque tú lo tienes.

 




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