Reflexión en estos tiempos de pandemia 

por Felisa Bacas (Fisina)

En la situación que estamos viviendo, con la pandemia de la covid-19, parece que todo el mundo, si, todo, se hubiera estrechado y empequeñecido y también se hubiera hecho más uniforme, como dice Manuel Cruz, en su artículo del País del día 9 de julio “Estamos confinados, sí, pero en el mundo. De un mundo que se ha mostrado más disminuido, y por supuesto, más homogeneizado que nunca”. Ahora, el miedo y la búsqueda de soluciones científicas constituyen nuestro patrimonio universal compartido.

En esta situación inédita, todo quedó en suspenso, los viajes, los encuentros, las celebraciones. Las fiestas, los estrenos, los conciertos, fueron anulados. Las clases suspendidas y los alumnos y alumnas se quedaron en casa, sin posibilidad de encontrarse con los amigos y amigas en los recreos.

Los profesores y profesoras hicieron lo que nunca imaginaron, ejercer su labor pedagógica a distancia, haciendo ” de tripas corazón”, desarrollando capacidades hasta entonces desconocidas.

El mundo se ha estrechado, sí, y nos reconocemos como seres hermanados, cercanos más que nunca. Nos percatamos con lucidez de nuestra fragilidad.

Vemos también la interrelación que existe entre las decisiones globales (políticas) y las decisiones individuales. La responsabilidad de cada cual tiene repercusión en el resto de la población. Lo local y lo global están fuertemente entrelazados. “Piensa global y actúa local”, decíamos, y ahora lo corroboramos.

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