Imagen archivo Dolmen de Guadalperal

Y sólo hace tres años: Raíces de Peralêda

Por Ángel Castaño, director de Raíces de Peralêda

En un mes de septiembre como ahora, hace tres años, nació una nueva asociación cultural. Los objetivos eran muy ambiciosos, tanto que muchos pensaron que en buena parte eran sólo sueños, pero así es como empiezan siempre los grandes proyectos, con un sueño.

Nuestro propósito era por un lado conservar el patrimonio intangible de nuestro pueblo, que viene a ser el de toda la zona: rescatar fotos, elaborar un minucioso diccionario con el habla local, y entrevistar en vídeo a los mayores explicando los modos de vida de antaño. Todo eso está ya accesible en nuestra web.

Pero la otra columna de nuestro proyecto era más práctica. Se trataba de preservar y poner en valor el patrimonio físico de nuestra historia, en especial de Peraleda pero también el de toda la zona, y la motivación no era tanto por nostalgia como para poder mirar al futuro sin miedo. Teniendo en cuenta la grave crisis que se avecinaba con el cierre de la central nuclear ―y más ahora con la brutal crisis que nos traerá el coronavirus― la despoblación se convertía en el futuro más cierto para estos pueblos. El sector agropecuario se hunde, la industria no llega, los comercios cierran. Había que buscar una salida y la mejor apuesta la vimos en el turismo rural.

Semejante idea parecía entonces un sinsentido ¿qué tenía esta zona que ofrecer? Pero todo necesita su tempo. Nuestro primer pasito en esa dirección fue colaborar con el Ayuntamiento de Peraleda para reconstruir el destruido rollo jurisdiccional. Hoy ese monumento luce de nuevo en su sitio original y puede ser considerado la primera piedra de este proyecto comarcal; donde todo empezó. El segundo gran hito llegó cuando reapareció el Dolmen de Guadalperal. Una intensa movilización de nuestra asociación y la colaboración de muchos dio frutos rápidos y absolutamente más allá de nuestras expectativas. En pocas semanas el dolmen era noticia no sólo en toda España sino en todo el mundo. Casi todos los periódicos y revistas más importantes del planeta pusieron el foco en este rincón perdido del mundo (perdido hasta ahora) y miles de visitantes llegaron a la zona.

Para los escépticos que aún quedaban se demostró que nuestra asociación podía estar a la altura de sus sueños. Para toda la comarca se demostró que el sueño del turismo podía ser una realidad. 

Ahora estamos buscando la forma de poner en valor el ignorado templo romano de los Mármoles, otra joya de primer orden, pero esta vez la situación es muy distinta: no estamos solos en esto. La iniciativa la vamos a mover con la asociación morala de Artistas Plásticos; diversos colectivos y hasta instituciones están expresando su deseo de adherirse. Realmente algo ha cambiado. Y Mucho. 

El dolmen lo cambió todo, y lo que creíamos que sería un proyecto a largo plazo se ha acelerado enormemente. A pesar de que ha sido un verano de pandemia y restricciones, centenares de turistas han recorrido en barcas las orillas del pantano disfrutando de un precioso paraje que antes era totalmente desconocido. El turismo ha dejado de ser una meta futura, ya ha comenzado a llegar y automáticamente han empezado a cocinarse en la zona proyectos que en los próximos meses iremos viendo salir a la luz. Algo nuevo está brotando. Está volviendo la esperanza a esta tierra desmoralizada. Poco a poco va apareciendo gente que ha dejado atrás el pesimismo y están vislumbrando un futuro de oportunidades… y están empezando a moverse para conseguirlas. 

Y sólo hace tres años que empezamos a soñar, pero esos sueños fueron semillas que ya han empezado a brotar. El futuro ha comenzado.

Angel Castaño, Presidente de Raíces de Peralêda