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CARTAS AL DIRECTOR

DE LA DEUDA HISTÓRICA Y OTROS MENESTERES… 

Por Pedro Manuel Rivero Sánchez

Navalmoral de la Mata tiene muchas cosas en común con nuestros amigos norteños catalanes. Ellos a nivel nacional, con la puerta del comercio Europeo y nosotros a nivel autonómico con el de Extremadura. Los europeos dejan sus mercancías en los almacenes de Barcelona y pagan hasta allí. Los comerciantes pagamos, por supuesto el traslado de Cataluña a las demás comercios nacionales. Llevar maquinaria europea es más barato en Zaragoza que en Cáceres.

Los catalanes, con más de 800 años metidos en esto del comercio, con sus puertos de mar y sus buenas comunicaciones, han sabido sacar rédito de su situación geográfica y estratégica construyendo un tejido industrial que lleva rentabilizando desde antes que Escipión pusiese sus pies en Tarragona para expulsar a los cartagineses. Y así hasta la época actual democrática, con la exitosa venta de votos de políticos nacionalistas catalanes y vascos para proporcionar gobiernos tanto a lo que llamamos derechas como a las izquierdas.

Extremadura, sin embargo, ha dependido del sector primario desde que es Extremadura, y no olvidemos que hemos dejado el arado hace menos de un siglo. Muchos, además, con la industrialización del campo, se vieron obligados a emigrar, al extranjero —los más atrevidos y desesperados—, y los demás a los suburbios de Madrid y Barcelona. Los urbanitas necesitan muchos servicios y sirvientes para hacerse sus carreteras y sus piscinas. Esto, y la falta de inversiones en infraestructuras y comunicaciones, han convertido a nuestra región en lo que es, con una deuda histórica por parte de nuestra nación que nunca hemos sabido cobrar.

Pero los tiempos cambian, y a veces el estar en el sitio adecuada en la época adecuada, provoca lo inevitable… El sol extremeño, su cercanía a Madrid y el Litio de Cáceres posibilitan que la instalación de una fábrica en Navalmoral sea la más idóneo y rentable. Las industrias se mueven por la pasta y siempre en beneficio propio y más en estos tiempos en el que los combustibles fósiles se están agotando y la energía eléctrica se ve como la solución.

Pero, ahora sí, nuestros políticos regionales han hecho bien su trabajo, se han puesto en su sitio exigiendo que si el Litio es nuestro, su manufactura, también. Recordemos que cuando  nuestros campos se convirtieron en los mayores productores de España de tabaco, nuestros políticos se dejaron ir la fábrica de cigarrillos a Canarias.

¿Y esto qué tiene que ver con el soterramiento de las vías del tren a su paso por Navalmoral? NADA… Es más, el aumento de ciudadanos y la falta de espacio urbanizable al sur de la ciudad, provocará que las viviendas de las faldas de los cerros se revaloricen por su mejor sombra y su vegetación (si dejan algo) y que los curritos y gente menos adinerada comiencen a edificar en las explanadas al otro lado de las vías, construyendo más Navarrosas y colocando a los adinerados en la parte guay y a los menos pudientes en las solaneras. Y no lo olvidemos, con un MURO de 2 kilómetros de largo, por cuatro metros de alto y doce de ancho.

Y es aquí donde volvemos a nuestras raíces agrícolas y tiempos de latifundios, señoritos y Milanas Bonitas. Ya en agosto de 2021 el responsable de comunicaciones del partido gobernante en Navalmoral nos indicó que pitar y silbar a D. Pedro Sánchez podría tener consecuencias (no le cabreemos que nos quita la fábrica) y el nuevo portavoz municipal social… perdón, de Ciudadanos, Juan Máximo, que los esfuerzos deben encaminarse a ExpacioNavalmoral en vez de a otras labores menos necesarias… Partidos socialistas mirando por el dinero en vez de por los ciudadanos. En fin, son los tiempos que corren.

Debemos estar orgullosos de nuestro pueblo, y exigir tanto al presidente nacional como al último de nuestros concejales, no una recompensa ni unas migajas, sino lo que es justo en sus reivindicaciones, una ciudad más verde y estructurada, con industrias verdes y sin cicatrices por el paso de una máquina. Y si tenemos que gritárselo porque no podemos decírselo a la cara —demasiados espectadores con entrada vip en el parque municipal—, pues lo gritaremos desde los rincones apartados desde los que nos colocan los que no quieren molestar al jefe supremo…

Que nuestra corporación municipal luche por soterrar el tren en Navalmoral es compatible con industrializar el polígono con fábricas. ¡Ah! y con los chinos… tan sólo hay que trabajar más… y es una obligación de todos los moralos, y de nuestros políticos, acudir a la manifestación del jueves 9 en la Plaza de España de Navalmoral para recordárselo y gritarles que necesitamos el soterramiento de las vías. Porque no es un problema político el que divide nuestro pueblo, es un problema físico, y se llama —aunque muchos no quieran ni escucharlo—, MURO.

Pedro Manuel Rivero Sánchez

Vecino de Navalmoral

 

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