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Las alarmas ecológicas han saltado en las redes sociales denunciando el estado en que se encuentra el río Tajo, a su paso por el Parque Nacional de Monfragüe, donde un helecho de agua, la Azolla Filiculoides, ha invadido completamente el río.

La Azolla Filiculoides es una planta invasora, endémica en Sudamérica que, entre otras razones, se ha expandido por todo el mundo por su uso como planta decorativa en los acuarios desde donde llega a los ríos a través de los desagues de las viviendas que tienen esos acuarios.

Esta planta invasora se dispersa rápidamente una vez llega a los ríos, pues se reproduce mediante fragmentos de la propia planta o mediante esporas que son muy ligeras y que viajan fácilmente en las patas de las aves o adheridas a los barcos que navegan por los ríos.

Crece exponencialmente, lo que es otro factor que justifica su potencialidad como invasora, por lo que se pasa de tener 4 plantas un día a tener al siguente cientos de ellas. Además, un problema añadido es que su crecimiento se ve favorecido con el calor, por lo que en verano los problemas con esta planta serán aún mayores.

La Azolla tiene características distintas al camalote en el Guadiana pero es igualmente expansiva con una temperatura y humedad ambiente determinadas.

Hace aproximadamente un mes Adenex emitió un comunicado sobre el estado de la cuenca del Tajo en Extremadura, exigiendo explicaciones y aclaraciones sobre la proliferación de plantas invasoras en la misma, pues aseguraban que esta nueva planta había sido localizada cubriendo todo el embalse de Alcántara en la zona de Garrovillas, aunque ” ya era una vieja conocida, pues en 2016 ( mayo ) ya estuvo en el río Almonte en su confluencia con el Tajo en el Embalse de Alcántara y ahora ha vuelto, explica Adenex, y temen que si no se controla sea para quedarse”. Las quejas fueron escuchadas por Confederación del Tajo y por la Junta de Extremadura, pero no se hizo nada al respecto.

Adenex también denunciaba que “durante diciembre de 2018 en el río Salor y en enero del 2019 en el río Almonte aparecen con una nueva invasora, la lugvigia la cual inunda superficialmente 9 kilómetros de río Alagón con gran riqueza piscícola y recreativa. Tampoco es similar al camalote pues no se fija al fondo pero con consecuencias de impactos ecológicos similares”

De nuevo las quejas municipales y sociales no fueron atendidas ni por Confederación del Tajo ni por la Junta de Extremadura. “Cada una de ellas se aferró a sus competencias siendo incapaces de coordinarse entre ellas y dejar que todo siguiera sin resolverse”.

Y así , se dolía Adenex, en el río Salor este último invierno se ha vuelto a detectar la presencia de la lugvigia.

Finalizaban el comunicado exigiendo “que se cree una comisión de emergencia ante este hecho tan repetitivo desde el cual se den explicaciones y soluciones acordes a la amenaza antes de que sea más costoso y demasiado tarde para hacerlo. Una comisión interdisciplinar que no deje fuera a la sociedad civil desde la cual se ha alertado hace varios años” . 

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Azolla, helecho de agua