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El director general de Movilidad e Infraestructuras Viarias, José Luis Andrade, compareció a petición propia, la semana pasada, ante la Comisión de Movilidad, Transporte y Vivienda de la Asamblea de Extremadura, y habló sobre las aplicaciones tecnológicas para la prevención de accidentes de tráfico, producidos por nieblas o hielo negro, en las carreteras de titularidad autonómica.

Andrade explicó el sistema de predicción y prevención de accidentes producidos por el efecto del hielo negro y el sistema de detección y aviso de nieblas. La Consejería de Movilidad, Transporte y Vivienda usa estas dos aplicaciones tecnológicas para evitar posibles accidentes de tráfico en las vías autonómicas y mejorar así la seguridad vial.

Hemos abierto la puerta de aplicar la tecnología en las carreteras con estos proyectos que emanan de los inconvenientes que nos encontramos a diario por lo que incorporamos investigaciones para solucionar estos problemas, beneficiar la seguridad vial y, por tanto, la vida de los extremeños”, ha asegurado Andrade.

HIELO NEGRO

El hielo negro es una fina capa de hielo cristalino y apenas visible que se forma en la superficie de la carretera. Se trata de un hielo casi transparente a través del que se trasluce el color oscuro de la carretera, lo que le da una tonalidad negra.

Para luchar contra este tipo de hielo, la Junta cuenta con el sistema de predicción y prevención de accidentes producidos por el efecto del hielo negro. Es un proyecto de I+D+i, puesto en marcha por TECOPY e INTROMAC, que tiene como principal objetivo desarrollar una metodología capaz de detectar en tiempo real la posible formación de placas de hielo de forma localizada sobre la superficie de las infraestructuras viales, optimizar, mejorar y planificar las labores de mantenimiento y preparar un algoritmo que permita establecer el porcentaje de probabilidades de formación del hielo negro.

“Con este sistema se puede definir un modelo predictivo que permita anticipar la formación de hielo negro y, por tanto, tomar las medidas de prevención adecuadas para garantizar la seguridad vial ya que el usuario recibe información en tiempo real”, señaló Andrade.

“A través de este proyecto se ha realizado un análisis de la red de carreteras de la de Extremadura y se han identificado aquellos tramos que pueden verse afectados por el fenómeno hielo negro, en función del análisis de diferentes variables como la orientación (zonas de umbría), temperatura, altitud o datos de accidentabilidad”, manifestó el director general de Movilidad e Infraestructuras Viarias.

Tras ese análisis se han instalado los sensores adecuados y sistemas de comunicación para realizar una parametrización de todos los fenómenos. El tramo piloto seleccionado para proceder a la instalación de los sensores y realizar la monitorización está situado en la EX-118, la carretera que une Guadalupe y Navalmoral de la Mata.

Las conclusiones obtenidas servirán para tomar posibles medidas como la activación de alarmas que avisen a los conductores, comunicación con el centro de conservación, señales luminosas o la integración con dispensadores automáticos de salmuera.

NIEBLA

El director general de Movilidad e Infraestructuras Viarias también pueso como ejemplo de tecnología aplicada a la prevención de accidentes la instalación de un sistema de detección y aviso de nieblas que existe en la EX-A1, una autovía autonómica en la que suelen producirse fenómenos de nieblas.

De cara a poner en marcha alguna solución eficaz para prevenir accidentes por alcance en situaciones de baja visibilidad, la Junta de Extremadura ha profundizado en la toma de datos, más allá de las estadísticas de accidentes. “A raíz del accidente que hubo en la EX-A1 en 2017 con colisión múltiple, se hacía necesario investigar en profundidad este tipo de accidentes, sus circunstancias y evitar así que se diera de nuevo una situación similar”, señaló Andrade.

Una vez analizados los datos, se instalaron paneles luminosos tipo led, con alimentación mediante placa solar, con sistema de aviso y activación mediante sensor de niebla, en la zona definida entre los puntos kilométricos 61, a su paso por el río Jerte, y 65, en la zona del río Alagón.

El sistema de detección y aviso de nieblas es automático y tiene una medición directa sobre la visibilidad. “El sensor mide la visibilidad en los metros próximos y cuando esa visibilidad es inferior al umbral prefijado, se encienden, vía radiofrecuencia, las señales luminosas situadas a unos 500 metros aproximadamente del sensor, que avisan y previenen al conductor”, explicó el director general.

“A la Dirección General de Movilidad e Infraestructuras Viarias nos llega un correo automático avisando de que el rango de visibilidad se ha sobrepasado y nos informa de la distancia de visibilidad. Estamos intentando que ese correo le llegue también a la Dirección General de Tráfico para que puedan colgarla en los paneles que tienen distribuidos en la autovía”, aseguró.

Además, Andrade apostilló que como complemento a este sistema es fundamental la recopilación de datos sobre accidentes con la vigilancia y la toma sistemática de información meteorológica.

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