Ayer viernes, el Registro Civil dejó de expedir el Libro de Familia en su formato de papel, dando paso a un registro electrónico individual, donde desde este 1 de mayo al nacer se abrirá el registro y en él se irán anotando todos los hechos relativos a la identidad y el estado civil de cada persona.

El Libro de Familia tal y como lo conocemos hasta ahora tiene más de cien años, ya que se aprobó en 1915 bajo el reinado de Alfonso XIII, y es uno de los documentos más clásicos de nuestros hogares ya que además de ser el más importante para definir la unidad familiar, es esencial para obtener el DNI o pasaporte para un menor de edad, tramitar la baja maternal, dar de alta a los hijos como beneficiarios en la cartilla de la Seguridad Social, empadronarse en el lugar de la residencia, solicitar plaza en una guardería o en un colegio público o concertado, pedir el paro o cobrar el subsidio cuando este se termina, entre otras cuestiones.

Este cambio se debe a la entrada en vigor, tras diez años y nueve modificaciones, de la Ley 20/2011 del Registro Civil que suprime su tradicional sistema de división en secciones —nacimientos, matrimonios, defunciones, tutelas y representaciones legales— y crea un registro individual informático para cada persona.

Los libros de familia que han sido expedidos con anterioridad a la entrada en vigor de esta nueva ley seguirán teniendo validez a los efectos previstos en los artículos 8 y 75 de la Ley del Registro Civil de 8 de junio de 1957.