El Ayuntamiento de Navalmoral ha publicado las bases de los XXIV Coloquios Histórico Culturales Del Campo Arañuelo, que se celebrarán en la Fundación Concha a partir del 13 de noviembre.

En esta edición están dedicados a la figura de la maestra Doña Pilar Arranz Asensio que impartió clases durante más 30 años a varias generaciones de moralos.

Los temas son libres como en otras ediciones, pero han de ser inéditos. Hay una sola categoría para todos los paticipantes.

Además del primer premio de 750€ y el accesit de 500€, la Función Concha y el CPR de Navalmoral entregarán cada uno 200€.

Los trabajos han de presentarse antes del 11 de octubre de 2017 en la Casa de la Cultura de Navalmoral. Finalmente serán seleccionados 6.

A partir del 13 de noviembre empezarán las exposiciones de los trabajos en el Salón de Actos de la Fundación Concha.

CONSULTA LAS BASES

Nacida en San Sebastián en 1913, hija de madre vasca y padre vallisoletano, médico que pasaba consulta en el Hospital Militar y farmacéutico también. Quien, a pesar de su formación, no era partidario de que su hija estudiara (algo habitual entonces). Sin embargo, con su constancia y complicidad de la madre, finalizó Magisterio y Música en la propia Donostia. Pero, como su padre se oponía a que ejerciera la docencia o cualquier otro trabajo, optó por seguir estudiando: ahora Medicina, como él, en la Facultad de Valladolid, donde residían los abuelos y tíos paternos. Tan solo eran tres condiscípulas en las aulas llenas de hombres, marginadas a menudo, solícitas pero contrariadas casi siempre. Tal vez por vivirlo en casa, la anatomía fue su otra gran pasión. Sus padres se trasladan a Madrid, al barrio de Fuencarral y, cuando Pilar finaliza el primer curso (aunque algunas prácticas se han aplazado para el otoño), regresa con ellos a la capital de España: justo cuando estalla la Guerra Civil. Las bombas dañan la vivienda y destruyen gran parte de la Farmacia. Lo poco que les quedó se lo llevaron los milicianos. Pero los recoge una vecina. Sin embargo, una noche los milicianos se llevan a su padre y hermano mayor, Pepe (y a punto estuvieron de hacerlo con Manolo, el pequeño, que sólo tiene dieciocho años). El progenitor fue conducido a la Checa de la Agrupación Socialista de Madrid, habilitada en Fuencarral 103, donde fue interrogado y torturado; y Pepe estuvo en la Cárcel de Mujeres de Ventas. Su pasado rango socioeconómico –pues ya no tenían casi nada–, las frecuentes visitas a la iglesia del cercano colegio de María Inmaculada y el que Pepe no se hubiera unido a las milicias pudieron influir en el arresto. Sin embargo, tuvieron suerte y a los pocos días son liberados. Pero en unas condiciones lamentables: enfermos, hambrientos y demacrados. Los hermanos se pasan al bando sublevado por el frente de la Casa de Campo (camuflados con sendas batas del padre). Y el destino quiso que Pilar comenzara a ejercer, en plena contienda: el alcalde de la Villa de Don Fadrique (Toledo) –la “Villa de Lenin”, como le fue cambiado el nombre por el bando republicano– buscaba maestros para sus escuelas. Y allí se marcharon los tres, logrando vencer la oposición paterna que antes le impidió desempeñar su vocación; tras un largo y accidentado viaje. ¡Pero qué difícil resultaba vivir y trabajar allí, con tantos asesinatos en uno y otro bando!: más de medio centenar en total. Todas son dolorosas, pero muchos lamentan el que hayan martirizado a sus dos sacerdotes. Y, en esas circunstancias, se incorpora un nuevo compañero, Julio Moreno, maestro también y abogado –aunque no estaban los tiempos para ese trabajo… Natural de Talaveruela de la Vera (Cáceres). Las secuelas de la checa, la ruina en que se hallaban (cobraba tarde y mal), el dificultoso traslado, el hambre que pasaban (a menudo sobreviven con lo que les dan las madres de los niños, que no les sobra…) y las incomodidades agravaron más aún el estado de sus padres, que fallecen uno tras otro… Sólo le quedaba el apoyo de Julio, del que cada día está más enamorada… Con el que contrae matrimonio tras finalizar la guerra. En septiembre se trasladan a Villafranca de los Caballeros, en esa misma provincia, donde les ofrecen trabajo y mejores condiciones. Allí nacen sus tres hijos: en el verano de 1942 José María, que morirá de tosferina con sólo tres años. En octubre de 1944 nace Mari Carmen, la hija mayor; y, en junio de 1946, Adela. Feliz año ése porque, además, el matrimonio aprueba las Oposiciones de Magisterio. Y ella consigue plaza en propiedad en Navalmoral de la Mata, a donde se trasladan; mientras que el esposo lo logra en el vecino pueblo de Talayuela, ‘por consorte’. Pasa del viejo edificio de ‘La Redentora’ al ‘colegio de la Vía’. A Julio le van bien sus trabajos como abogado y se plantea pedir la excedencia como maestro. Sus alumnas jamás olvidarán aquellos años, la atención que con ellas tuvo doña Pilar en la escuela o fuera del aula. Porque aquella gran docente se llevó a la escuela su propia cocina, o las máquinas de escribir de su marido; y, por las tardes y días festivos, las adiestraba en el corte y confección, mecanografía y taquigrafía, cocina y lo que fuera menester; y, si carecían de bobinas, agujas, dedales o folios, ella se lo proporcionaba… Incluso buscaba a sus alumnas trabajo, recomendándolas a los empresarios locales (textiles y del comercio). Y, para las que eran huérfanas, también hizo labores de madre. En sus escasos ratos libres se la veía acompañada de sus inseparables amigas: doña Mª Cruz, doña Justa y doña Ida. Los domingos con sus hijas en la iglesia o la ermita de las Angustias. Y de ese modo se jubila en 1978, falleciendo diez años más tarde. Como éramos vecinos y amigos, aún recuerdo la iglesia de las Angustias repleta de sus privilegiadas discípulas, compañeros, amigos y vecinos, y casi todo Navalmoral. Más tarde lo haría su hija Mari Carmen; y, después don Julio Moreno, su esposo. Domingo Quijada – Cronista Oficial de la Villa de Navalmoral

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