CARTAS AL DIRECTOR

“Mala praxis del SES, en el Campo Arañuelo”

El pasado 26 de mayo, tuvimos que llamar al Centro de Salud de Navalmoral de la Mata, debido a que mi madre, Jacinta Carrero Soriano, había perdido la movilidad en la parte derecha del cuerpo incluida la extremidad superior y la inferior.

Hasta Casatejada, localidad de la que somos residentes, se desplazó una unidad móvil del servicio de urgencias perteneciente al Centro de Salud.

Mi madre fue examinada por los facultativos, siendo diagnosticada de una importante subida de glucosa en sangre (545 mg/dl) y que dicha situación sería transitoria.

Al día siguiente 27 de mayo, a las 7,30 horas, viendo que mi madre no mejoraba, presentando claros síntomas de ansiedad, puesto que no había notado ninguna mejoría, sino que había empeorado. Volvimos a llamar al Centro de Salud de Navalmoral de la Mata. Volviéndose a desplazar una unidad móvil del Centro de Salud, hasta el domicilio de mis padres. Mi madre volvió a ser examinada por los facultativos y volvió a ser diagnosticada de una importante subida de glucosa, presentando en esta ocasión 480mg/dl. La explicación que recibimos a que siguiera sin movilidad en la parte derecha del cuerpo y en las extremidades derechas, era debida a que tal cantidad de glucosa la estaba saturando el cerebro.

Como dicho diagnóstico no nos resultó apropiado al estado de salud en que se encontraba mi madre, mis hermanos y yo decidimos trasladarla al servicio de urgencias del Hospital Campo Arañuelo.

Mi madre entró en urgencias a las 10,45h. y a las 10,55h., mis familiares y yo estábamos siendo informados de que mi madre sufría un claro ICTUS. Comentamos al Doctor que nos atendió, todo lo sucedido con las unidades móviles que habían atendido a mi madre, desde el día anterior. No podía creer lo que le estábamos contando y menos entendía, como no habían detectado todos los síntomas clarísimos que había del ICTUS. Se enfadó mucho.

Todo esto ha derivado en 17 días de hospitalización, si mi madre hubiera recibido en la mayor brevedad de tiempo posible, el tratamiento adecuado al ICTUS hoy no padecería las secuelas que la han quedado. Rigidez en la pierna derecha, nula movilidad del brazo derecho y muy poca movilidad de los dedos de la mano.

Dado que en el Hospital Campo Arañuelo actualmente se carece de especistas en Fisioterapia, mi madre no ha podido recibir la rehabilitación adecuada a su estado de salud.

Mis hermanos y yo hemos decidido dar a conocer todo lo que le ha sucedido a mi madre, para tratar de evitar que ninguna otra persona tenga que sufrir las consecuencias de un pésimo servicio de salud. Y a su vez denunciar, la falta de profesionalidad de algunos facultativos y reclamar la falta de especialistas que existe actualmente en el Hospital Campo Arañuelo.

Ricardo Hernández Carrero.




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