El director de la Fundación Academia Europea de Yuste, Juan Carlos Moreno Piñero, aprovechando nuestra visita al Campus Yuste charló con Órbita para contarnos como es la relación de la Fundación con el entorno y del entorno con la Fundación. Como es su trabajo en la difusión de Europa y como trabajarán también de la misma forma por Iberoamérica. Campus Yuste, el Premio Carlos V, conciertos, charlas, talleres, multitud de actividades en el Real Monasterio o en otros puntos de la región que nos acercan a Europa a través de la figura del Emperador.

Ahora, además de Academia Europea también Iberoamericana.

Sí, el día 29 de junio se aprobó el acuerdo de fusión y ya somos Academia Europea e Iberoamericana de Yuste.

En qué va a cambiar la Fundación esta nueva forma de trabajar mirando a Iberoamérica?

El cambio no va a ser casi perceptible pues ya existían dos fundaciones, una que trabajaba por Europa y la otra por Iberoamérica; lo que no tenía mucho sentido desde el punto de vista lógico, es que existiesen dos fundaciones en el sector público fundacional de la Junta de Extremadura que trabajaran en espacios geográficos diferentes, pero a veces complementarios. Entonces desde el momento que se han  unido se conjugan los esfuerzos, se aúnan intereses y se canalizan mejor los recursos que los contribuyentes ponen en nuestras manos para intentar unir los intereses y los problemas de Europa e Iberoamérica.

¿Con la fusión se trabajará desde la sede del Monasterio en Cuacos?

Sí, la sede seguirá en el Real Monasterio de Yuste, aunque se mantendrá también un centro de trabajo en Mérida.

Hablamos de nuestro entorno, La Vera, El Campo Arañuelo, Los Ibores y La Jara. ¿Qué aporta la Fundación Yuste al entorno?

Hablo como un recién llegado a La Vera pues llevo solo diez meses aquí, pero como un convencido y enamorado de La Vera. Desde que llegué he percibido, en la gente con la que he hablado, una atracción o fascinación que el Monasterio ha ejercido sobre el entorno. La Vera tiene a gala que el hombre más importante del siglo XVI eligiera este lugar y no otro, y viniera a vivir que no a morir. La común opinión es que Carlos V vino a La Vera a morir, pero pienso que no, que él vino a vivir y a disfrutar de los últimos diecinueve meses y dieciocho días de su vida. Entiendo que aunque La Vera sin el Monasterio sería una maravilla, con el Real Monasterio es insuperable.

¿Cómo trabajáis con los ciudadanos y los pueblos del entorno?

Muy conectados, y desde que estoy yo más porque estamos en contacto casi permanente con los pueblos, con ADICOVER o con la Mancomunidad, porque entendemos que somos un agente activo en la riqueza del entorno. Atraemos turismo y a ese turismo, si vienen al Monasterio o a la Fundación, les pedimos que no se vayan y que visiten la zona. De alguna forma somos embajadores de La Vera. Estamos totalmente implicados con la comarca, su riqueza y su economía.
Si hablamos del resto de comarcas que conforman el Partido Judicial de Navalmoral de la Mata, al cual pertenece Cuacos, trabajamos con ellos. Los chavales de estos pueblos pasan también por la sede de la Fundación. En el último trimestre del curso han pasado más de 500 chavales de 11, 12 y 13 años desde Navalmoral, Cuacos, Jaraíz y otros muchos lugares que vienen hasta aquí para ver el Monasterio, porque a pesar de tenerlo cerca, muchos no lo conocen. Es importante porque pasan por la Fundación y les hablamos de Europa. Debo decir que la permeabilidad de los escolares con Europa es fascinante y en muchas ocasiones hacen preguntas con una gran visión de Europa que muchos adultos no tienen. Estamos en La Vera, pero nuestro ámbito de actuación va mucho más allá.

Con los pies puestos en Cuacos de Yuste, la Fundación aporta a la ciudadanía, pero ¿qué aporta la ciudadanía a la Fundación?

Esto es una tarea pendiente, desde que he llegado he detectado que mucha gente sabe que está esto aquí, sabe que existe el Premio Europeo Carlos V, pero realmente no conoce bien nuestro día a día. Se ha intentado paliar este déficit implicando a la gente, no solo vienen aquí alumnos, si no que yo me desplazo donde me llaman para explicarlo. Es una tarea de mucho tiempo, hay un dicho africano que dice “Estamos obligados a plantar un árbol aunque no nos sentemos a su sombra”. Yo quiero hacer eso, plantar un árbol, aunque yo no me sentaré a su sombra. Hay que crear una simbiosis entre la ciudadanía y la Fundación.

¿La fundación está también en Internet?

Sí, www.fundacionyuste.org donde damos información de todo lo que hacemos. Jamás hemos cerrado la puerta a nadie que quiera venir, a ver, a preguntar, a interesarse, saber qué se va a hacer, saber que cursos hay… Somos una Fundación privada, pero soportada con capital público de la Junta de Extremadura. Estamos obligados a una labor de especial transparencia y de estar abiertos al público. No todas las actividades que nos ofrecen se pueden realizar, porque no se corresponden con nuestro objetivo o porque son inabarcables económicamente, pero nosotros siempre escuchamos a todo el que viene con una propuesta, una pregunta o una crítica, Dispuestos a recibir al que venga a vernos.

Hacemos entonces un llamamiento a los ciudadanos del entorno y de más allá a que acudan y vean como trabajáis y si quieren aportar que aporten

Cuando quieran, siempre estamos dispuestos a ello.