Los Partidos Políticos de nuestro país sufren de dislexia y de esto sé bastante, pues si me pillas a traición, no sé situar la izquierda y la derecha.

Cuando comenzamos a jugar a ser demócratas todo era más sencillo siendo de izquierdas o de derechas. Hoy tenemos una amalgama de formaciones que van y vienen de un lado para otro. El centro parecía el sitio más cómodo y agradecido, pero llegaron los “nuevos” y saltaron las alarmas.

Pequeño el pastel y muchos los comensales. Bailes de posiciones y por ende de votos al son de la Yenka.

Izquierda, izquierda, derecha, derecha

Adelante, detrás, un, dos, tres

Teatro al más puro estilo tragicómico dónde no se salva ni el apuntador…

¡Yo soy más de izquierdas que tú!

¡Yo soy la verdadera derecha!

¡Lo mejor es ser de centro!…

…y nos dejamos llevar.

Yo no sé a ustedes, pero a mí esto me marea. Imagínense si les cuento que además soy daltónico…

La alcaldesa morala lo tiene claro, ella es adalid de la izquierda, y no como sus compañeros de Ferraz que buscan donde sentar a su cancerbero.