La Diputación Provincial de Cáceres ha marcado con hitos kilométricos el camino Real a Guadalupe para facilitar así el paso a los peregrinos que transiten por este recorrido que arranca en Madrid y pasa, en la provincia de Cáceres, por Villar del Pedroso, Navatrasierra, Carrascalejo y Alía, hasta llegar a la Puebla de Guadalupe.

Esta actuación está enmarcada en el Plan Territorial del Geoparque Mundial de la UNESCO Villuercas-Ibores-Jara del programa genérico Diputación Desarrolla y contempla las medidas que aprovechan los potenciales de la comarca, por lo que la señalización de un camino como el camino Real de Guadalupe es una actuación clave para la comarca, ya que conduce al monasterio de Guadalupe que está considerado epicentro religioso y es el segundo a nivel nacional en peregrinación tras Santiago de Compostela.

Así, en los 53 kilómetros que atraviesan la provincia cacereña, la Diputación de Cáceres está a punto de finalizar la instalación de la señalización identificativa necesaria, tanto en las localidades como en las bifurcaciones del camino, para que los peregrinos puedan orientarse sin ningún problema.

Con un presupuesto de 32.572 euros, se han instalado en el recorrido 52 hitos de granito artesanal con placas de cerámica reflejando la Virgen de Guadalupe y el punto kilométrico  correspondiente; 80 balizas en madera de pino tratada, que se encontrará el peregrino a lo largo del itinerario; 100 baldosines artesanales de barro, indicando la dirección en cada una de las localidades del recorrido y 14 carteles informativos en madera a lo largo del camino.

 

El diputado de Reto Demográfico, Desarrollo Sostenible y Juventud, Álvaro Sánchez Cotrina, ha explicado al respecto que “con ello estamos contribuyendo a posicionar este tramo del camino como un destino interior atractivo y competitivo, y acabamos con uno de los problemas que tradicionalmente más preocupa a los peregrinos, que es la falta de señalización”.

El camino Real de Guadalupe tiene una extensión de 267 kilómetros, comienza en Madrid, pasa por Castilla-La Mancha y entra en Extremadura hasta llegar a su destino final: el monasterio de Guadalupe.