Un grupo de 32 estudiantes del IES Augustóbriga de Navalmoral de la Mata acompañados por tres profesores han viajado a Roma y han regresado de la Ciudad Eterna dispuestos a compartir, mediante su “Crónica del Viaje Roma-Amor”, sus inolvidables vivencias.

 

CRÓNICA DEL VIAJE A ROMA-AMOR

El 18 de marzo de 1019, un grupo de 32 ilusionados chicos acompañados por tres profesores del centro educativo: Puerto Baz (profesora de historia del arte), José Fernández (profesor de historia) y Óscar Salgado (profesor de Religión), llegaron a la “Caput mundi” (Roma) con ganas de pasar unos días inolvidables y dejarse conquistar por los millares de encantos de la Ciudad Eterna.

Roma nos esperaba con su encanto, su monumentalidad, su gastronomía y su historia. Colisseo, Fontana de Trevi, San Giovani Laterano, Foro Romano, Panteón, museos y San Pedro del Vaticano conformaban una composición majestuosa entremezclada entre los tiempos del barroco y el Imperio Romano, alimentados por la rica pasta y la pizza.

El primer día, tras aterrizar en el aeropuerto internacional de Fuimicino o de Leonardo Da Vinci, fuimos a nuestro hotel donde después de dejar las maletas repusimos fuerzas con la comida. A las 15:00 hicimos con un guía local en bus una visita panorámica de la ciudad para situarnos y admirar por primera vez su monumentalidad e importancia histórica. Luego dimos un pequeño paseo para conocer la Catedral de Roma, San Juan de Letrán y desde allí fuimos caminando y sorprendiéndonos por la multitud de monumentos que salían a nuestro encuentro hasta la famosísima y espectacular Fontana di Trevi.

El segundo día 19 de marzo, comenzó con una lucha por conseguir el desayuno tras la invasión del restaurante del hotel por un grupo muy numeroso de chinos que arrasaron con todo. Lo primero que visitamos ese día fueron las catacumbas de San Calixto (el pequeño Vaticano porque en sus galerías fueron enterrados varios papas del siglo III y IV). Allí conocimos cómo vivían los primeros cristianos en la ciudad, cuáles eran sus costumbres y los signos y símbolos utilizados en los enterramientos que eran manifestación de su profunda fe. Una breve parada en San Pablo Extramuros y continuamos visitando el Coliseo, Palatino y los foros. Fue una mañana agotadora, pero nuestros valientes conquistadores augustóbrigos aguantaron y se esforzaron por conocer y aprender lo máximo posible con nuestra guía local Valentina. Era la hora de reponer fuerzas y conocer la comida italiana para ello, dimos tiempo libre. Por la tarde, nos sorprendimos con la magnificencia y perfección del templo de Adriano dedicado a todos los dioses romanos, el Pantheón y, desde allí, a la piazza Navona, antiguo Circo de Diocleciano. En la que se encuentran las fuentes del Moro, Neptuno y la de los Cuatro Ríos.

La jornada del miércoles 20 de marzo estuvo dedicada a conocer la plaza de San Pedro, donde pudimos ver al papa Francisco en Audiencia General, recorrer acompañados por una guía las interminables galerías abarrotadas de las mejores obras del arte de todos los tiempos de los museos vaticanos y la Basílica de San Pedro. Tres horas y media de historia, geografía, política, religión y arte, mucho arte. A pesar, de todo, nuestros conquistadores extremeños tuvieron fuerzas y energías para subir los 551 escalones de la Cúpula de San Pedro. Por la tarde vimos el Castillo de Sant Angelo, el puente del mismo nombre y el Ara Pacis.

El 21 de marzo, los despertadores sonaron más temprano de lo habitual porque a las siete de la mañana el autobús nos esperaba para trasladarnos a la milenaria ciudad de Pompeya, en la que el tiempo se paró por la erupción del volcán Vesubio. Pompeya nos sorprendió porque el excelente estado de conservación de sus calles, tiendas, tabernas, termas, etc… nos hizo retroceder en el tiempo y saborear el ambiente de una ciudad del S.I. De regreso a Roma por la tarde, paseamos por la Piazza Populo, la vía del Corso, la calle Condoti (donde están las tiendas de lujo) y la famosa Piazza Spagna.

El día 22 era nuestro último día en Roma, pero todos queríamos aprovecharlo al máximo, por eso fuimos a visitar la Basílica de Santa María la Mayor y el Moisés de Miguel Ángel. Teníamos unas horas para comer, últimas compras y fotografías, antes de ir al hotel, recoger nuestras maletas y dirigirnos hacia el aeropuerto. Llegamos a Navalmoral a la 1:30 de la madrugada del 23.

Quiero terminar este artículo diciendo que la magnificencia de aquellas pinturas, esculturas o monumentos de esta bella y a la vez caótica ciudad europea fue comparable al alto valor del respeto y el compañerismo que brindaron este grupo de alumnos que llegaron desde Navalmoral de la Mata. Un grupo que fue conquistando Roma y el corazón de los profesores acompañantes a través de su mesura, puntualidad, respeto en cada templo que se entraba, valor por el arte y todo ello con actitud positiva y alegre que en ocasiones se hacía canción, especialmente en el autobús.

En definitiva, multitud de ingredientes que han permitido que este viaje sea difícil de olvidar para aquellos que tuvimos la suerte de participar en esta experiencia. Para mí, ha sido la decimoquinta visita a Roma, y lógicamente todos me dicen: ¿no te cansas de ir a Roma? Mi respuesta es sencilla: No, Roma siempre te sorprende y necesitaríamos varias vidas para conocerla en profundidad. Además, lo importante no es el destino sino el camino y la compañía con la que compartes ese trayecto.

Fdo. Oscar Salgado Cepeda

(Profesor de religión del IES Augustóbriga)